Entre 1965 y 1982, en el Instituto Judson de la Universidad de Iowa (EEUU), un psicólogo llamado Robert E. Taylor dirigió un programa llamado "Proyecto de Rehabilitación de la Personalidad". Su objetivo oficial: "corregir" a niños con "trastornos graves de conducta". Su método real: aplicar un sistema de recompensas y castigos diseñado para eliminar por completo la empatía, la culpa y el miedo en los niños, convirtiéndolos en individuos "funcionales" pero clínicamente psicópatas. El proyecto fue financiado por el NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU) durante 12 años. Sus resultados se publicaron en revistas académicas. Y nadie lo detuvo hasta que un periodista lo destapó en 1983. 1. La teoría de Taylor (retorcida pero "lógica") Taylor partía de una premisa controvertida: según él, la empatía, la culpa y el miedo eran "frenos evolutivos innecesarios" en ciertos entornos. En su opinión, un niño que no sin...
Hay una sustancia que los humanos llevan usando más de 8.000 años. Un material que construyó imperios, que dio forma a ciudades, que fluyó literalmente por las venas de las civilizaciones más sofisticadas de la historia. Y que durante la mayor parte de ese tiempo, nos estaba envenenando lentamente sin que lo supiéramos. Pero la historia del plomo no es simplemente la historia de un error colectivo. Es algo más perturbador y más fascinante: es la historia de cómo una sustancia tóxica puede estar tan profundamente integrada en el tejido de una civilización que resulta imposible verla. Y es la historia de cómo, cuando finalmente la vimos, el coste de reconocerlo fue tan alto que durante décadas preferimos mirar hacia otro lado. Y hay una hipótesis, respaldada por datos que todavía generan debate académico intenso, que sugiere que el plomo no solo dañó cuerpos individuales. Que pudo haber alterado el curso de la historia, incluyendo posiblemente la caída del Imperio Romano y, e...