La cosa que casi nadie sabe (pero que es uno de los descubrimientos arqueológicos más grotescos y reveladores de 2025: la momia austríaca embalsamada… por el recto).
En 2025, un equipo de arqueólogos y forenses publicó en la revista Frontiers in Medicine el análisis de una momia de unos 280 años encontrada en un cementerio austríaco. Lo que parecía una momia “normal” del siglo XVIII resultó ser el primer caso documentado de un método de embalsamamiento completamente desconocido hasta ahora: en lugar de abrir el cuerpo por el abdomen o extraer órganos de la forma clásica, los embalsamadores introdujeron por el recto una mezcla de astillas de madera, ramitas, trozos de tela y cloruro de zinc. Literalmente “rellenaron” el cadáver desde abajo como si fuera un muñeco de peluche.
Aquí va la profundidad que hace que este hallazgo sea tan impactante y poco conocido fuera de círculos especializados:
1. No fue un error ni un ritual extraño. El análisis químico y de imagen mostró que el relleno actuó como un desecante y conservante extremadamente efectivo: absorbió líquidos internos, evitó la putrefacción y mantuvo la integridad del cuerpo durante casi tres siglos. El cloruro de zinc era un compuesto tóxico y desinfectante que se usaba en la época para curtir pieles, pero nunca se había documentado su uso interno de esta forma. Es la primera prueba de que los embalsamadores del siglo XVIII experimentaban con técnicas “alternativas” mucho más sofisticadas y discretas de lo que creíamos.
2. Cambia lo que sabíamos sobre la momificación europea. Hasta ahora se pensaba que los europeos de esa época usaban casi exclusivamente el método egipcio clásico (incisión abdominal, extracción de vísceras y relleno con serrín o hierbas) o simplemente enterraban los cuerpos. Este caso demuestra que había “recetas secretas” regionales, probablemente transmitidas oralmente entre embalsamadores profesionales. La momia era de una persona de clase media-alta (no noble ni pobre), lo que sugiere que el método no era exclusivo de élites.
3. Implicaciones médicas y éticas. El estudio incluyó tomografías y análisis de ADN que revelaron que el individuo murió de causas naturales y que el embalsamamiento se hizo poco después de la muerte. Hoy, esta técnica podría inspirar métodos de conservación modernos para órganos o tejidos sin necesidad de cirugía invasiva. Pero también abre preguntas incómodas: ¿cuántas momias “comunes” en museos europeos esconden técnicas igual de raras que nunca fueron documentadas?
4. Contexto histórico y social. En el siglo XVIII, Austria estaba en plena era de la Ilustración, con avances en anatomía y química. La Iglesia y las autoridades controlaban los entierros, pero los embalsamadores trabajaban en la sombra para familias que querían preservar a sus muertos por motivos de estatus o creencias. Este hallazgo muestra que la “ciencia de la muerte” era más experimental y variada de lo que los libros de historia cuentan.
5. Por qué sigue siendo polémico. Algunos historiadores lo ven como prueba de que Europa tenía tradiciones de momificación propias y sofisticadas (no solo copia de Egipto). Otros lo consideran simplemente “asqueroso” y prefieren no publicitarlo. En cualquier caso, es un recordatorio de que la muerte y el cuerpo humano siempre han sido campos de experimentación humana… incluso cuando creíamos que ya lo sabíamos todo.
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