Casi nadie sabe que la velocidad a la que se movía el mundo a mediados del siglo XX no se debía solo al progreso tecnológico, sino a que sociedades enteras estaban, literalmente, bajo los efectos de sustancias que hoy están estrictamente prohibidas.
1. Pervitín: La "Metanfetamina de los Abuelos"
Antes de ser una droga de calle peligrosa, la metanfetamina se vendía en las farmacias alemanas y europeas como si fuera aspirina.
La guerra relámpago (Blitzkrieg): El éxito de la invasión nazi en Francia no fue solo táctico. Los soldados marchaban y luchaban durante 72 horas sin dormir porque llevaban en sus mochilas millones de tabletas de Pervitín.
Uso civil: No era solo para soldados. Se vendían bombones de chocolate con metanfetamina (marca Hildebrand) recomendados para amas de casa para "hacer las tareas del hogar con alegría" y para estudiantes que necesitaban aprobar exámenes.
El colapso: El despertar de este "sueño químico" fue brutal: una generación entera sufrió colapsos nerviosos, psicosis y paros cardíacos cuando la droga dejó de suministrarse tras la guerra.
2. El Suero de la Verdad (Escopolamina y Tiopental)
Durante la Guerra Fría, la CIA y la KGB obsesionaron al mundo con la idea de una droga que pudiera anular la voluntad humana para extraer secretos.
El origen médico: La escopolamina (extraída de plantas como el floripondio) se usaba legalmente en los hospitales para el "Sueño Crepuscular", un estado donde las mujeres daban a luz sin dolor y, lo más importante, olvidaban todo el proceso.
El uso oscuro: Los espías descubrieron que en dosis precisas, la persona entraba en un estado de "sugestionabilidad total". No es que dijeran la verdad obligatoriamente, es que perdían la capacidad de mentir, ya que mentir requiere un esfuerzo cognitivo complejo que el cerebro drogado no puede realizar. Sin embargo, se abandonó porque los sujetos a menudo empezaban a confesar fantasías o recuerdos falsos mezclados con la realidad.
En el siglo XIX, el láudano (opio disuelto en vino o alcohol) era la solución para todo.
El Jarabe de la Señora Winslow: Se vendía como un "calmante para bebés" que lloraban por la dentición. Básicamente, se drogaba a los recién nacidos con morfina y alcohol para que los padres pudieran descansar.
Efecto cultural: Gran parte de la literatura romántica y de terror del siglo XIX (como las obras de Elizabeth Barrett Browning o Lord Byron) fue escrita bajo los efectos del láudano. Lo que hoy consideramos "genio poético" era, en muchos casos, una exploración de las alucinaciones por opioides legales.
4. La prohibición de la "Piedra Filosofal": El LSD de Sandoz
Antes de que el LSD fuera asociado con los hippies y el movimiento contracultural de los 60, fue un fármaco legítimo llamado Delysid, producido por los laboratorios Sandoz.
Los psiquiatras lo consideraban la herramienta definitiva para "curar el alcoholismo" y la depresión profunda.
Se utilizaba en sesiones clínicas controladas para que los pacientes pudieran "ver sus traumas desde fuera". Fue una de las drogas más prometedoras de la historia de la medicina hasta que su uso recreativo provocó una prohibición global que detuvo la investigación científica durante 50 años.
5.
Normalización del exceso: Es fascinante cómo lo que hoy es un crimen (como dar heroína para la tos, marca Bayer original de 1898) fue en su día un avance médico celebrado.
La "Droga de los 10 minutos": El DMT era conocido en los años 50 como el "viaje del hombre de negocios", porque permitía una experiencia psicodélica intensa que terminaba justo a tiempo para volver a la oficina después del almuerzo.
Reflexión final: ¿Qué sustancias que consumimos hoy legalmente (como el azúcar procesado o el exceso de cafeína) serán vistas por las generaciones futuras como las "drogas locas" de nuestra época?
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